¿Qué es un due diligence y cual debería ser su contenido?

Este tipo de informes suelen ser requeridos por inversores que barajan la posibilidad de adquirir una compañía o formar parte de su accionariado.

Una Due Diligence es una investigación o auditoría elaborada por consultores externos, que examinan con detalle las distintas áreas de la empresa para determinar si cumple con sus obligaciones con la ‘diligencia debida’ y no existen riesgos legales sustanciales derivados de su actividad que podrían ser asumidos por los nuevos inversores.

Es aconsejable que dicho documento sea elaborado por abogados y/o economistas con amplia formación en el área económico, fiscal y contable.

El experto independiente que se encargará de elaborar dicho documento, solicitará a la compañía la información que estime oportuna y necesaria para su trabajo, la cual deberá serle facilitada.

Hay que tener en cuenta que toda información que la compañía facilita al experto independiente tiene el carácter de “CONFIDENCIAL”, motivo por el cual, salvo que contadas excepciones, no será accesible por el inversor potencial, el cual sólo tendrá acceso al informe resultante. De esta forma se evita que dicho inversor obtenga datos críticos de la empresa analizada y que podría utilizar en caso de que finalmente adquiera o invierta en un competidor.

En la Due Diligence que se redacte por ese experto independiente, además de figurar sus conclusiones, debería de hacerse constar los riesgos e incumplimientos detectados, para que el futuro inversor analice de forma oportuna la viabilidad de la operación, y de los riegos que puede asumir.

Cuando existen riesgos o contingencias que hubieran sido detectado en la Due Diligencie, se pueden plantear las siguientes alternativas:

1)      Que el inversor no esté interesado en la operación.

2)      Que el inversor siga interesado en la operación siempre que se negocie a la baja la valoración del precio de la compañía.

3)      Que el inversor condicione la operación a que tales contingencias sean subsanadas.

4)      Que el inverso condicione la operación a que tales contingencias sean incluidas en las manifestaciones y garantías del contrato de compra venta, de forma que cualquier sanción, multa o indemnización derivada de las mismas deba ser cubierta en el futuro por el vendedor.

Aspectos que deberán ser analizados y que deberían de formar parte del contenido de una Due Diligence:

A. DESCRIPCIÓN GENERAL DEL NEGOCIO

*Descripción de las actividades

*Aspectos claves del funcionamiento de la empresa

*Localización de la actividad

*Autorizaciones administrativas especiales

Documentación que debería requerirse para analizar:

-Contrato   de   alquiler   del   local/locales.   Certificado   del   propietario   de   estar   al corriente de pago.

-Escritura    de    compraventa     del    local/locales    y     nota     simple    Registro Propiedad

-Licencia de Apertura del local/locales

-Copia de las autorizaciones administrativas existentes

B. ANÁLISIS MERCANTIL

*Forma jurídica.

*Organigrama.

*Administradores.

*Apoderados.

*Acontecimientos históricos significativos como adquisiciones y ventas.

*División del capital social. Número y nombre de socios.

Documentación que debería requerirse para analizar:

-Copia  simple  de  las  escrituras  de  constitución, y contratos privados entre partes.

-Estatutos actualizados.

-Acuerdos internos.

-Libro de socios.

-Nota simple del Registro Mercantil de todas las inscripciones de la Sociedad.

-Copia del Libro de Actas de la Junta y de otros órganos.

C. ANÁLISIS DEL NEGOCIO.

*Ingresos:

  • Análisis de ventas por productos/ramas de actividad
  • Estacionalidad de los ingresos
  • Descripción de las distintas ramas de actividad

*Clientes y Deudores:

  • Principales clientes y acuerdos contractuales
  • Condiciones de cobro: forma y plazo.
  • Antigüedad de los mismos.
  • Exportación: a países comunitarios y / o a terceros países.
  • Relación de clientes con importes de deudas pendientes de cobro, antigüedad de la deuda, intereses pactados

*Proveedores, Acreedores y Existencias:

  • Princiapes proveedores, contratos de compra/ exclusividad.
  • Condiciones de pago: forma y plazo.
  • Antigüedad de los mismos.
  • Importación: de países comunitarios y / o de terceros países.
  • Principales componentes de los costes operativos.
  • Descripción e importe de las existencias a la fecha de de realización del estudio.
  • Criterio de valoración de las existencias.
  • Relación de deudas con proveedores.
  • Contratos de seguro para las existencias.

Documentación que debería requerirse para analizar:

-Copia de los contratos existentes con proveedores

-Copia de los contratos existentes con clientes

-Copia de las facturas de compra de las últimas existencias

-Copia de las pólizas de seguro de las existencias.

A fin de confirmar los importes pendientes de cobro y de pago se enviará una carta a proveedores, clientes y deudores y acreedores en la que nos comuniquen cuál es la deuda viva, antigüedad de la deuda y el total de las operaciones en los últimos cinco años.

D. ANALISIS FINANCIERO.

*Evolución histórica de la cuenta de resultados de los últimos 5 años.

*Estructura del balance de situación.

  • Tipos de activos y su localización
  • Criterios de valoración y amortización.
  • Movimiento de los fondos propios.

*Bancos.

  • Operaciones de crédito
  • Préstamos
  • Avales
  • Leasing

Indicando en todas las deudas, el documento en el que se concreta, fecha contrato, importe inicial de la deuda, importe pendiente de devolución y condiciones (plazos e intereses)

Documentación que debería requerirse para analizar:

-Balances y Cuentas de resultados de los últimos cinco años.

-Cuentas anuales   de   los   últimos cinco años.

-Libros de Ingresos y gastos de los últimos cinco años (o Diario).

-Balances de sumas y saldos de los últimos cinco años.

-Copia de las pólizas de préstamo y / o crédito existentes.

-Copia de los contratos de leasing existentes.

-Copia de los avales existentes.

E. ANALISIS JURIDICO LABORAL “Y” DE LA SEGURIDAD SOCIAL.

*Análisis de la plantilla de los trabajadores:

  • Número   de   empleados.   Incluir   si   el   /   los   socios   trabajan   en   la   empresa.
  • Condiciones   contractuales   generales   e   individuales,   incluidos   los   tipos      y fechas de contrato.
  • Convenio colectivo y / o régimen interior (acuerdos internos de mejoras del convenio, incluida la fecha de los acuerdos).
  • Calendario laboral. Vacaciones. Horas extraordinarias.
  • Jornada,  horario,  y descansos semanales correspondientes a cada uno de ellos.
  • Beneficios sociales y prestaciones asistenciales.
  • Cuestiones contenciosas en el área laboral o de Seguridad Social.
  • Representantes de los trabajadores. Sindicación.
  • Permanencia de los trabajadores.
  • Detallar si alguno de los empleados tiene algún puesto técnico difícilmente sustituible.

*Seguros contratados para los socios y trabajadores de la compañía.

*Inspecciones laborales históricas.

*Seguridad y salud en el trabajo:

–    Cumplimiento de la Ley de Prevención de riesgos laborales.

Documentación que debería requerirse para analizar:

-Copia de los contratos laborales con los trabajadores.

-Copia de las nóminas de los trabajadores de los últimos 6 meses firmadas por la empresa y por cada uno de ellos.

-Copia de los TC2 de los últimos seis meses

-Certificado de la Tesorería General de la Seguridad Social de estar al corriente

de pagos y del cumplimiento de sus obligaciones.

-Copia del Plan de prevención de riesgos laborales.

-Copia de las pólizas de seguro de los socios y trabajadores.

-Libro de visitas.

F. ANALISIS FISCAL.

*Revisión del Impuesto sobre Valor Añadido (IVA).

*Revisión   del   Impuesto   sobre    Sociedades/Impuesto    sobre   la   Renta   de   las
Personas Físicas (IS/IRPF).

*Revisión del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE).

*Inspecciones fiscales históricas.

*Concordancia de la contabilidad con las declaraciones fiscales de la compañía.

*Resumen de contingencias fiscales.

Documentación que debería requerirse para analizar:

-Alta en el IAE / Licencia Fiscal.

-Libros de IVA e IRPF de los últimos 5 años.

-Declaraciones de IS, IRPF e IVA (FR2 y F-69) de los últimos 5 años.

-Impreso   declarativo   de   operaciones   con   terceros   (F-50)   de   los   últimos   cinco años

-Certificado de Hacienda  Foral y Administración General  del Estado de estar al corriente de pago y del cumplimiento de las obligaciones fiscales.

-Resolución de las inspecciones fiscales.

G. ANALISIS COMERCIAL

*Análisis del Entorno:

– Estimación de la  cuantía  de las  inversiones  necesarias  para  la instalación
de una empresa del mismo tipo que la suya y en las cercanías de la misma.

– Existencia   de   controles    gubernamentales   o    municipales   que   faciliten   o impidan la entrada de nuevos competidores.

* Análisis de la competencia.

   -Existencia  de  negocios  cercanos  que  desarrollen  la  misma  actividad,  o  si
venden productos similares.

  – Conocimientos de próximas aperturas de negocios similares.

  – Tipo y tamaño de los competidores.

H. OTROS ASPECTOS.

*Subvenciones percibidas. Obligaciones que conllevan dichas subvenciones.

*Propiedad intelectual e industrial.

*Dominios.

*Marcas y nombres comerciales. Renovaciones.

*Implantación de normas de calidad.

*Impacto medioambiental.

  • *Herramientas de innovación de la empresa: acciones emprendidas.

Documentación que debería requerirse para analizar:

-Copia de las resoluciones de concesión de las subvenciones percibidas.

-Copia de las inscripciones en el Registro de la Propiedad Intelectual y en el de Patentes y Marcas.

-Copia de los certificados de calidad.

– Copia de los certificados de cumplimiento de la Ley

Espero que este artículo le haya sido de utilidad, estaremos encantados de poder ayudarle.

Gustavo Adolfo Murillo González.

Abogado y Economista.

 

Consejos para afrontar una inspección de hacienda

Consejos prácticos para afrontar una inspección de hacienda. Inspección de hacienda en Marbella

Una inspección de Hacienda es un procedimiento mediante el cual la administración tributaria comprueba el cumplimiento de las obligaciones fiscales del contribuyente.

Cuando en ese procedimiento el actuario de turno detecta alguna irregularidad, podrá levantar un “acta” exigiendo el pago de una determinada cuantía, y en su caso podrá imponer una multa (sanción tributaria).

Enfrentarse a un procedimiento inspector no es una terea agradable, no sólo por cuanto puede afectar al bolsillo del contribuyente, sino por la engorrosa labor de tener que recopilar toda la información que solicita la inspección de tributos.

Todo profesional que ha representado a un contribuyente en un procedimiento de inspección (entre los cuales me incluyo) sabe que la administración tributaria siempre juega con ventaja.

En la mayoría de las ocasiones resulta difícil anticipar al contribuyente (cliente) cual será el resultado de esa comprobación, aún en aquellos casos en los cuales habiendo realizado un estudio preliminar del caso parezca que todo está correcto.

En otras ocasiones el profesional podría intuir cual sería la posible liquidación que le podría reclamar el inspector al contribuyente (por ser claro el error cometido) y lo único que puede hacer es cruzar los dedos  para que ese error no sea detectado por los servicios de inspección, o que en el procedimiento el inspector cometa algún error que pueda ser utilizado para recurrir la posible liquidación que dicte.

Hay una serie de cuestiones básicas que un profesional (con experiencia en esta materia) conoce cuando se enfrenta a la administración tributaria en un procedimiento de comprobación inspectora:

-El inspector suele orientar su investigación en ciertas anomalías que habrían sido detectadas con anterioridad al inicio del procedimiento de inspección (por cruces de datos obrante en las bases de datos disponibles para la agencia tributaria, o por directrices marcadas por la propia administración tributaria). En algunas ocasiones el inspector te informan de esas anomalías detectadas al comienzo del procedimiento, en otras te enteras casi al final, tras haber aportado una ingente cantidad de documentación que te requiere.

-El inspector tiene mucha experiencia en tratar de buscar anomalías. Cuantas más anomalías detecte, mayor será la liquidación que podría dictar (recaudación), cuanto mayor sea la recaudación que pueda lograr con las liquidaciones dictadas en actas de inspección, antes podrá el inspector cumplir sus objetivos anuales marcados por el ministerio de economía y hacienda para percibir el complemento de productividad salarial. En relación a este punto, recuerdo que una de las inspecciones de hacienda más cómodas y cordiales que he defendido fue ante un inspector de hacienda al cual le quedaba 3 meses para jubilarse, en broma me dijo algo así como que ese año no cobraría complemento.

-La normativa fiscal (leyes) (preceptos utilizados para declarar un hecho imponible) en ocasiones no es muy clara y pueden ser “interpretables” dependiendo del punto de vista de quien lo utilice (contribuyente versus agencia tributaria), lo cual genera una enorme inseguridad jurídica. Ya nos advierte de ello la propia Ley General Tributaria cuando dice que el contribuyente no podrá ser sancionado (que no significa que no reciba una liquidación complementaria en un procedimiento de inspección) cuando en la presentación o pago de un impuesto el contribuyente ha realizado los cálculos basándose en una interpretación razonable de la norma existente. Con esto lo que quiero decir es que aún cuando creamos que algo está muy claro y que se ha declarado correctamente, podríamos encontrarnos con la desagradable sorpresa de que el inspector de hacienda no opine lo mismo, porque su interpretación difiera de la interpretación del contribuyente ante una norma tributaria.

-La guerra psicológica es un arma que suelen utilizar los inspectores en los procedimientos de inspección para agotar la paciencia y esfuerzo del contribuyente y/o de su asesor en la defensa del procedimiento. Ejemplo, si no aceptas mi propuesta de aceptar la supresión de este gasto como deducible, te impondré una sanción en el acta,… a ver si el socio recibe un requerimiento de hacienda por IRPF..etc. Este tipo de comentarios nunca figuran en una diligencia, son pruebas “inmateriales”.

Como en aquella película del oeste de Clint Eastwood, nos podemos encontrar distintos tipos de inspectores/as de hacienda, “el bueno” , “el feo” y “el malo. Que te toque uno u otro es cuestión de “suerte”.

Existen 2 cosas que suelen llamarme la atención cuando reviso los expedientes de procedimientos de comprobación inspectora ya finalizados de otros clientes y que analizo para preparar el correspondiente recurso:

  1. La existencia de diligencias que parecía un “monologo” del inspector. Palabras y palabras del inspector, con su razonamiento, sus pretensiones, y pocos argumentos o alegaciones escritas del contribuyente o su representante (hablo de procedimientos en los cuales parecía evidente que el contribuyente habría actuado correctamente). Cierto es que en aquellas diligencias en las cuales sólo se hable de aportar documentación requerida, poco se puede decir, pero en aquellas otras en las cuales el inspector realiza juicios de valor, es necesario que el contribuyente o su represente “proteste” y haga constar por escrito en esas diligencias sus opiniones al respecto, aportando las pruebas que estime oportuna para defender ese razonamiento.
  2. En determinadas ocasiones, más concretamente en el trámite de alegaciones el contribuyente o su representante no explica o razona adecuadamente los motivos por los cuales considera que no está conforme con la pretensión del inspector, aportando las pruebas que corroboran dicha argumentación, aún en aquellos casos en los que aparentemente la razón estaba de su parte, lo cual dejaba una puerta abierta para que el inspector de hacienda girara una liquidación tributaria según su propio razonamiento.

Consejos prácticos para afrontar una inspección de hacienda.

  1. Ser humilde, y tratar de llevarse bien con el actuario. La humildad no significa aceptar aquello que la otra parte quiere imponerte, sino decir las cosas cuando deben decirse y en el momento oportuno.
  2. No limitarse sólo en aportar la documentación que la inspección de tributos solicita y agachar la cabeza en espera de enfrentarse a la decisión que pueda adoptar la inspección de tributos para presentar en ese momento alegaciones y razonamientos. Hay que estar muy atento ante cualquier comentario o razonamiento escrito que realice el inspector y que figure inserto en las “diligencias” para poder rebatirlo y que figure igualmente “esa protesta” en la diligencia.
  3. Aportar toda la documentación que solicita la inspección de tributos. En aquellos casos en los cuales no sea posible aportar la documentación que solicite (por las circunstancias que sean) hacer constar en diligencia que autorizas a los servicios de inspección de hacienda para que obtengan dicha información por sus propios medios, nunca se debe decir que esa documentación no la puede aportar.
  4. No dar pistas al actuario de nada durante la sustanciación del procedimiento, como diría aquel, ver, oír, escuchar y hablar sólo cuando sea necesario. Recuerda que por muy simpático que te parezca el inspector, es el “enemigo”.

Hay que pensar que un procedimiento inspector, es un expediente administrativo en el que todo lo que las partes digan o manifiesten quedará rubricado en  “papeles” y documentación. Esa documentación será la única prueba que podrá utilizar el contribuyente para recurrir el acto administrativo tributario ante los tribunales. Cuantas más pruebas y argumentos exponga el contribuyente en la sustanciación del procedimiento, mayor será la probabilidad de ganar la reclamación en los tribunales (en aquellos casos que el contribuyente tenga más razón que la inspección de tributos).

Como ya he dicho antes, la agencia tributaria siempre juega con ventaja, porque como decía aquel anuncio de televisión “todos somos hacienda” y hay que mirar por el bien de «todos», que mas o menos venía a decir que lo que dice la agencia tributaria debería ir a «misa» y aceptarlo, en fin…

Espero que este artículo haya sido de tu interés.

Gustavo Adolfo Murillo González.

Abogado y Economista.